Nuestra identidad sexual

Desde que nacemos llevamos en nuestro interior la sexualidad y aunque a veces nos cueste un poco expresarlo, sigue ahí.

No se conoce muy bien a partir de qué edad se despierta en nosotros el deseo e instinto sexual como tal, pero si se sabe que no tiene fecha de caducidad.

Está claro que un chaval de 20 años no corre igual que un hombre de 60, pero aunque el ritmo no sea el mismo, existen otros aspectos que son, cómo decirlo, más valorados.

La esencia de nuestra identidad sexual está en nosotros, en nuestro interior, pero por qué algunos dirigimos nuestros gustos hacia una dirección u otra, no se ha comprobado científicamente.

Profesionales del mundo de la psicología creen que se debe a alguna “alteración química”, mientras otros lo atañen a un desorden obsesivo, los religiosos se atreven a afirmar que es algo antinatural … pero la realidad es que es una tendencia, quizás no la mayoritaria, pero si muy frecuente.

 

Aspectos que definen nuestra identidad sexual

Identidad sexual Toda nuestra vida influye en nuestra identidad sexual, la educación que recibimos desde pequeños nos afectará en un sentido u otro. No está nada lejos aquellos padres que bromeando delante de otros temen que alguno de sus hijos sea gay, ni tampoco la imposición de la privación sexual sin más explicación.

Es importante que nuestros hijos estén bien informados acerca del sexo, de sus riesgos pero también de sus ventajas.  Está claro que no vamos a darles una caja de preservativos a nuestros hijos de 14 años una caja de preservativos y le vamos a incitar a que salga a utilizarlos, pero a esta edad necesitan saber que el sexo no es un trocito de una película romántica, donde todo es maravilloso, el sexo conlleva una responsabilidad, que con 14 años, todavía uno no tiene.

 

¿Por qué a veces nuestra identidad sexual nos hace sufrir?

Identidad sexual A muchos les pasa, que debido a su identidad sexual y sobre todo a la sociedad en la que vivimos, sufren por no poder ser libres en ese aspecto.

Se puede comparar a la situación en la que vivían las mujeres trabajadoras o hace tanto, cuando al quedarse embarazadas eran despedidas sin ningún tipo de respaldo legal. Hoy en día sigue existiendo algunas empresas de este tipo, aunque la ley, afortunadamente si ha cambiado.

También se puede comparar a aquellas personas que enfermaban y por temor a ser despedidos sufrían en silencio.

Al final todo resulta una falta de libertad latente en la sociedad, falta de libertad que poco a poco se va abriendo y afortunadamente muchos ya sienten querer expresarla sin tapujos, sin privaciones. Porque el sexo está para disfrutarlo con quien quiera disfrutarlo contigo. Da igual si eres gay, de la tercera edad, o un chaval de 30.